Desde hace algunos años se ha comenzado a desentrañar algunos misterios que parecían destinados a estar conservados como tales para siempre y uno de ellos es el que revela la vida de Jesucristo después de su resurrección. Es más, algunos han sostenido que en realidad no fue crucificado y que en su lugar se inmoló otra persona.
Últimamente se ha venido hablando mucho de que Jesucristo no murió y que encima se casó con Maria Magdalena –o María de Betania- y que tuvo una vasta descendencia que incluso se encuentra presente entre nosotros hoy día, esperando el momento de tomar su lugar en esta tierra.
Todo esto viene acompañado también de una serie de intrigas respecto al Santo Grial y al significado real de este, y de historias que pueden rayar con la fantasía, pero que mientras no se aclaren siempre son una posibilidad.
El Priorato de Sión ha sido mencionado mucho durante estas especulaciones, pero realmente no es mucho lo que se pueda recoger de esta alianza, sociedad o secta cristiana.
Lo cierto es que se afirma que fue creada con el propósito de proteger los intereses de todos los descendientes de Jesucristo, además de promoverlos dentro del contexto mundial afirmando su posición en las altas esferas del planeta.
Cuando se formó, el Priorato de Sión tuvo como su brazo militar a los Templarios, que eran los depositarios de los más grandes secretos de la alianza y que también tuvieron como misión la protección de los peregrinos que viajaban hacia Jerusalén.
Las investigaciones han sido categóricas al determinar la existencia del Priorato de Sión, lo cual la aleja de ser una simple especulación para convertirla en una misteriosa realidad de la que han formado parte grandes personajes de la historia, como Leonardo Da Vinci, Botticelli, Isaac Newton, Victor Hugo y Claude Debussy, por mencionar los más conocidos.